Un lugar de postal en el corazón de Grecia
Santorini no necesita presentación. Basta con una imagen de sus casas blancas con cúpulas azules asomando al mar para reconocer este destino de ensueño en el Egeo. Pero visitar Santorini va mucho más allá de su belleza fotogénica: es una experiencia para los sentidos, una mezcla perfecta de historia, gastronomía y paisajes inolvidables.
Atardeceres que te dejan sin palabras
Si hay algo por lo que Santorini es famosa es por sus atardeceres. El pueblo de Oia se convierte cada tarde en el mejor palco natural para ver cómo el sol se esconde en el horizonte, tiñendo el cielo de naranja y rosa. Eso sí, llega con tiempo si quieres conseguir un buen sitio.
Más que playas: historia y tradición
Además de sus playas volcánicas —como la playa Roja o la playa Negra de Kamari—, Santorini alberga un rico patrimonio cultural. Puedes visitar las ruinas de Akrotiri, una ciudad minoica sepultada por una erupción volcánica hace más de 3.000 años. También merece la pena recorrer pueblos como Pyrgos o Emporio, menos turísticos y llenos de autenticidad.
Gastronomía con vistas
Nada como disfrutar de una comida griega con vistas al mar. Prueba la fava (puré de guisantes amarillos), el tomate cherry local o el vino de la isla, producido en viñedos que crecen sobre suelo volcánico. Un sabor diferente que solo encontrarás en Santorini.
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